SANTIAGO, La capital chilena se prepara para una movilización deportiva de gran escala con implicancias que trascienden lo estrictamente futbolístico. Bajo el concepto del “Fin de Semana Azul”, Universidad de Chile proyecta reunir a más de 130.000 personas en el Estadio Nacional a lo largo de tres jornadas consecutivas, combinando hitos simbólicos, deportivos y estratégicos para la institución.
El programa contempla la despedida del ex capitán José “Pepe” Rojas el jueves 29 de enero, el debut del equipo masculino en el Torneo Nacional 2026 frente a Audax Italiano el viernes 30, y el cierre con el duelo internacional entre Universidad de Chile Femenino y River Plate el sábado 31. Este último encuentro se perfila como el más relevante desde una perspectiva de negocio, desarrollo institucional y visibilidad del fútbol femenino.
La expectativa del club es que el partido del sábado supere el récord histórico de asistencia del fútbol femenino en Chile, fijado en 19.966 espectadores en 2023, una marca que hasta ahora ha funcionado como referencia estructural para la industria deportiva local. Lograrlo implicaría no solo un nuevo registro estadístico, sino también una señal concreta sobre la capacidad de convocatoria de la disciplina en escenarios de alta exigencia logística y emocional.
Desde el punto de vista de infraestructura, la utilización del Estadio Nacional para un partido femenino representa un quiebre con la tendencia de la última década. Datos de la Asociación de Jugadoras de Fútbol Profesional (ANJUFF) indican que, hasta el cierre de la temporada 2025, el 48,7% de los encuentros del campeonato nacional femenino se disputaron en canchas de entrenamiento o recintos de baja capacidad, sin condiciones adecuadas para público masivo. La apuesta de Universidad de Chile apunta a consolidar a su rama femenina como un producto capaz de sostener localías en estadios de alto estándar, independientemente del calendario del plantel masculino.
En términos de profesionalización, el contexto regulatorio también es parte central del análisis. A enero de 2026, el fútbol femenino chileno opera bajo la obligatoriedad de la Ley 21.436, que exige contratos profesionales para el 100% de las futbolistas de Primera División. Sin embargo, persiste una brecha significativa entre el cumplimiento formal de la norma y la dedicación exclusiva al deporte. Informes de la Dirección del Trabajo y de sindicatos del sector muestran que, a nivel nacional, muchas jugadoras deben complementar su carrera deportiva con otras actividades laborales debido a que los ingresos promedio se mantienen cercanos al salario mínimo.
En ese marco, el enfrentamiento ante River Plate —club que opera bajo regímenes de alta competencia y mayor estabilidad financiera— se interpreta como una prueba técnica del rendimiento deportivo chileno en un escenario de profesionalización aún en desarrollo. Para Universidad de Chile, el partido funciona también como una vitrina para evaluar el retorno deportivo y comercial de las inversiones realizadas en su plantel femenino.
El tercer eje del “Fin de Semana Azul” es la respuesta de la hinchada. La convocatoria del sábado llega tras dos jornadas de alta carga emocional y deportiva, lo que plantea un desafío inédito: movilizar al público por tercera vez en menos de 72 horas al mismo recinto. La capacidad de sostener esa demanda será observada de cerca por patrocinadores, autoridades deportivas y otros clubes que analizan modelos de crecimiento para el fútbol femenino.
Superar la barrera de los 19.966 asistentes no solo tendría impacto a nivel local. Desde una perspectiva comparada, permitiría posicionar a la hinchada de Universidad de Chile en un rango de respuesta similar al de ligas femeninas consolidadas en Europa y Estados Unidos, reforzando el argumento de que existe un mercado potencial aún subexplotado en la región.
Para la institución, el objetivo de llenar el Estadio Nacional por tercera jornada consecutiva opera como un test final para cuantificar el respaldo real a su rama femenina más allá de la tradición del fútbol masculino. El resultado de ese experimento marcará un precedente clave para la planificación deportiva y comercial de los próximos años.
