miércoles, junio 10, 2026

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El frío pone en riesgo las baterías de autos usados y acelera las fallas durante el invierno

Con la llegada de las bajas temperaturas, las fallas de batería vuelven a convertirse en uno de los problemas mecánicos más frecuentes para los conductores. En Chile, el fenómeno se repite cada invierno: vehículos que funcionaban con relativa normalidad durante el verano dejan de arrancar en las mañanas más frías, generando retrasos, gastos imprevistos y asistencia en carretera.

El deterioro silencioso de las baterías es uno de los factores que más preocupa al mercado automotor, especialmente en el segmento de autos usados, donde muchos vehículos circulan con componentes que ya han superado buena parte de su vida útil. Según especialistas del sector, mayo representa una ventana clave para realizar revisiones preventivas antes de que el invierno alcance sus temperaturas más extremas.

Las baterías de plomo y ácido, utilizadas en la mayoría de los automóviles, son particularmente sensibles al frío. Las bajas temperaturas reducen la velocidad de las reacciones químicas internas y disminuyen la capacidad de entregar energía suficiente para el arranque del motor. A 0 grados centígrados, una batería puede perder hasta el 40% de su potencia de arranque, afectando incluso a vehículos que no habían presentado fallas evidentes durante meses anteriores.

La situación adquiere mayor relevancia en el mercado de autos usados, donde el envejecimiento natural de los componentes aumenta el riesgo de fallas inesperadas. Cada ciclo de carga y descarga desgasta progresivamente la batería, y ese deterioro no puede revertirse. Mientras más antiguo es el vehículo, mayor es la probabilidad de que el sistema eléctrico esté operando cerca de su límite.

Para Sebastián Cruzat, gerente de producto de Autoplanet, los conductores suelen ignorar las señales tempranas de advertencia hasta que el problema se vuelve crítico. “las señales de que una batería está próxima a fallar son claras si uno sabe leerlas: el motor tarda más de lo normal en arrancar, las luces del tablero parpadean al encender, o el auto arranca bien en verano pero en días fríos le cuesta. Cualquiera de esas señales es una alerta. El problema es que la gente tiende a ignorarlas hasta que la batería falla del todo, generalmente en el momento más inoportuno. Mayo es el último mes para actuar con calma antes de que llegue el frío de verdad”.

En términos generales, una batería convencional tiene una vida útil estimada entre tres y cinco años, aunque su duración depende del uso y de las condiciones de manejo. Los trayectos urbanos cortos, frecuentes en las grandes ciudades, aceleran el desgaste debido a que la batería no alcanza a recargarse completamente durante recorridos breves.

Dentro del mercado existen alternativas con mejor desempeño para climas fríos. Las baterías AGM y EFB han ganado presencia por ofrecer mayor resistencia a los ciclos de carga parcial y mejor rendimiento en vehículos equipados con sistemas de encendido y apagado automático. Aunque su precio es más elevado que el de una batería tradicional, especialistas del sector consideran que la inversión puede compensarse con una vida útil más extensa y una mayor confiabilidad durante el invierno.

Cruzat explica que “lo que más vemos en autos usados es que la batería original lleva muchos años y nadie la ha revisado nunca. El dueño anterior no la cambió, el nuevo propietario no preguntó por ella al comprar, y en el primer invierno aparece el problema. Si el auto tiene más de tres años y no se tiene claro cuándo se cambió la batería por última vez, se debe revisar cuanto antes. Una batería nueva cuesta entre $50.000 y $150.000 dependiendo del tipo. Una grúa, un día perdido y el estrés de quedarse varado cuestan mucho más”.

En el proceso de compra de un vehículo usado, la batería suele ser uno de los elementos menos considerados por los compradores. A diferencia de otros componentes mecánicos, su desgaste no siempre es visible y rara vez genera señales evidentes durante una inspección rápida. Sin embargo, puede transformarse rápidamente en uno de los primeros gastos importantes tras concretar la compra.

Ante este escenario, Autoplanet recomienda solicitar una prueba de carga antes de cerrar cualquier operación de compra de un automóvil usado. El procedimiento puede realizarse en pocos minutos en talleres especializados y permite medir la capacidad residual real de la batería, entregando una evaluación más precisa sobre el estado general del vehículo.

“La batería es el tipo de componente que, cuando funciona, nadie nota. Y cuando falla, paraliza todo. Por eso en Autoplanet la revisamos como parte del proceso de verificación de cada vehículo que entra a nuestro inventario. Un auto usado puede tener kilómetros bajos y verse impecable, pero si la batería está al límite, el próximo dueño va a tener un problema en el primer invierno. Esa información tiene que estar disponible antes de la compra, no después”, enfatiza el ejecutivo.

Carlos Mendoza
Carlos Mendoza

Carlos Mendoza es un empresario y estratega de marketing digital que, a través de su experiencia en medios y posicionamiento online, ayuda a empresas de diferentes partes del mundo a aumentar su visibilidad y fortalecer su presencia en el mercado. Su trabajo aporta conocimientos valiosos para comunidades empresariales como la de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.

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