jueves, enero 22, 2026

Top 5 This Week

Related Posts

El gesto cotidiano que ayuda a no tirar la comida (ni el dinero) en plena cuesta de enero

Madrid.— En plena “cuesta de enero”, cuando los hogares ajustan el presupuesto tras las fiestas y buscan comer mejor sin elevar el gasto, la reducción del desperdicio alimentario vuelve a colocarse como un tema central para la economía doméstica. En España, el volumen de comida que termina en la basura sigue siendo elevado: el país desperdició 1.125 millones de kilos de alimentos y bebidas, según el último Informe anual sobre desperdicio alimentario (2024) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Aunque el fenómeno se extiende a lo largo de toda la cadena, el mayor peso recae en el consumo final. Los hogares concentran el 97,5% del desperdicio total, un dato que refleja tanto el tamaño del reto como el margen de acción que existe dentro de casa. Al mismo tiempo, el informe oficial señala una mejora: el desperdicio doméstico se redujo un 4,4% frente al año anterior, lo que apunta a una mayor conciencia del consumidor.

Sin embargo, el detalle de las cifras revela un problema persistente: el 77,6% del desperdicio doméstico corresponde a productos sin utilizar, lo que equivale a 851,5 millones de kilos o litros. Dentro de ese grupo, las frutas (32,4%) y las verduras y hortalizas (13,8%) figuran entre los alimentos que más se pierden por deterioro, falta de planificación o almacenamiento inadecuado.

El impacto económico es directo. Una familia española gasta en promedio 5.050 euros al año en la cesta de la compra y, según otros estudios citados en el sector, al menos la mitad de los consumidores reconoce tirar como mínimo un 10% de lo que compra. En términos prácticos, son más de 500 euros que se diluyen entre productos que caducan o se estropean antes de ser consumidos.

Tecnología doméstica para reducir el desperdicio

En este escenario, los fabricantes de electrodomésticos buscan posicionar nuevas soluciones enfocadas en la conservación de alimentos como una vía para reducir pérdidas y optimizar el gasto del hogar. La multinacional Hisense anunció que su nueva generación de frigoríficos incorpora un cajón de vacío diseñado para extender la vida útil de productos frescos, una propuesta que apunta a la combinación entre ahorro y sostenibilidad.

La compañía describe el funcionamiento como un gesto cotidiano: abrir la nevera y escuchar un “psss”, el sonido del vacío. El sistema se basa en extraer el oxígeno del interior del compartimento para generar un microclima que ralentiza el envejecimiento de carnes, quesos, frutas y verduras.

El principio, en sí, no es desconocido para el consumidor: evitar la oxidación mediante envolturas o cierres herméticos ha sido una práctica habitual en los hogares. La diferencia, según el enfoque industrial, está en automatizarlo dentro del propio refrigerador y controlar con precisión las condiciones internas.

Hisense sostiene que el cajón crea un ambiente de baja presión que reduce la oxidación y puede duplicar, en muchos casos, la duración de los alimentos frescos frente a un cajón convencional. Entre los ejemplos presentados por la marca se incluyen piezas de carne que pasan de consumirse en tres o cuatro días a mantenerse en buen estado una semana o más; verduras que conservan textura y color durante 10 a 12 días en lugar de 5 a 7; y quesos que pueden durar de 10 a 14 días sin resecarse ni perder aroma, frente al rango habitual de 5 a 7 días.

El compartimento se gestiona mediante un panel táctil que permite seleccionar el modo según el tipo de alimento, un elemento que busca simplificar el uso para el consumidor final y hacerlo compatible con rutinas diarias.

“El cajón de vacío traduce en tecnología principios tan sencillos como que si controlas el aire, la humedad y la temperatura, los alimentos duran más y se aprovechan mejor. Eso significa menos visitas innecesarias al supermercado, menos comida que acaba en la basura y, en definitiva, una gestión más inteligente del presupuesto familiar”, explica Leandro Castronovo, Product Marketing de Gama Blanca de Hisense Iberia.

Modelos y funciones para conservar alimentos por más tiempo

Más allá del cajón de vacío, la empresa apunta a una estrategia más amplia de conservación con funciones integradas en sus modelos de frigorífico americano Hisense RQ5P605NSVE y Hisense RQ768N4GBE. Entre ellas se incluyen sistemas de enfriamiento y congelación rápidos, pensados para activarse al regresar de la compra; zonas de frío con diferentes temperaturas para adaptar el almacenamiento según el alimento; purificación del aire con iones para neutralizar olores y bacterias; y circuitos de refrigeración independientes para evitar la transferencia de olores entre compartimentos.

A esto se suma el enfoque de integración en el hogar, con diseños pensados para encajar en cocinas modernas mediante el ajuste de la tecnología Kitchen Fit, además de promesas de bajo consumo energético, un punto que gana relevancia en mercados donde la eficiencia se ha convertido en criterio de compra.

Para el consumidor, el trasfondo es claro: conservar mejor para tirar menos. En un contexto de presión sobre el presupuesto familiar y mayor sensibilidad frente al desperdicio, el segmento de electrodomésticos apuesta por convertir pequeñas mejoras de uso diario en una reducción medible de pérdidas dentro del hogar, con impacto tanto en el bolsillo como en el medioambiente.

Sam Allcock
Sam Allcockhttps://www.samallcock.com
Sam Allcock es un empresario y estratega de marketing digital del Reino Unido que, a través de su trabajo en medios y marketing, ayuda a empresas de todo el mundo a impulsar su visibilidad, ofreciendo conocimientos valiosos para comunidades empresariales como las de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Popular Articles