La corporación tecnológica Microsoft anunció este jueves que ha alcanzado su meta de igualar el 100% de su consumo anual global de electricidad con energía renovable, un avance clave dentro de su estrategia ambiental y uno de los hitos más relevantes en su camino para convertirse en una empresa carbono negativo antes de que finalice la década.
Hoy, Microsoft anunció que ha alcanzado su meta de igualar el 100% de su consumo anual global de electricidad con energía renovable, un paso clave en su compromiso de convertirse en carbono negativo para 2030. Este hito forma parte del compromiso ambiental anunciado en 2020, cuando Microsoft estableció como objetivo no solo reducir sus emisiones, sino avanzar hacia un impacto ambiental neto positivo.
Este anuncio posiciona a la empresa como uno de los mayores compradores corporativos de energía limpia a escala global, en un contexto donde las grandes compañías tecnológicas enfrentan una presión creciente por reducir su huella ambiental, especialmente debido al alto consumo energético de los centros de datos que sustentan servicios en la nube, inteligencia artificial y plataformas digitales.
Expansión global y contratos energéticos impulsan el objetivo
Desde 2020, Microsoft ha contratado 40 gigavatios (GW) de nueva energía renovable en 26 países.
La magnitud de esta cifra refleja la escala de su apuesta. Para dimensionarlo, esta capacidad energética es comparable a la electricidad necesaria para abastecer a millones de hogares y equivale a la construcción de decenas de grandes proyectos solares y eólicos en múltiples continentes.
La compañía ha trabajado con más de 95 utilities y desarrolladores a través de más de 400 contratos.
Este amplio número de acuerdos evidencia el papel que están jugando las grandes corporaciones como actores centrales en la financiación y desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas limpias, un rol que tradicionalmente correspondía principalmente a los gobiernos.
De ese volumen contratado, 19 GW ya están en operación, mientras que el resto entrará en funcionamiento en los próximos cinco años.
Esto significa que cerca de la mitad de la capacidad ya está generando electricidad limpia que compensa el consumo operativo de la empresa, mientras que el resto permitirá cubrir el crecimiento futuro de sus operaciones globales, especialmente en áreas de alta demanda energética como los servicios en la nube.
Esta capacidad equivale aproximadamente a la energía necesaria para abastecer a cerca de 10 millones de hogares en Estados Unidos.
De un acuerdo en Texas a un liderazgo global
El logro actual es el resultado de una estrategia que comenzó hace más de una década.
Lo que comenzó en 2013 con un único acuerdo de compra de energía (PPA) de 110 MW en Texas, se ha convertido en uno de los portafolios de energía limpia más grandes del mundo, demostrando cómo la demanda corporativa puede acelerar la transición hacia sistemas eléctricos más sostenibles y confiables.
Desde entonces, Microsoft ha expandido agresivamente su cartera de contratos energéticos, utilizando acuerdos de compra de energía a largo plazo para garantizar suministro renovable y al mismo tiempo facilitar la financiación de nuevos proyectos.
Analistas del sector energético señalan que este modelo permite a las empresas asegurar precios estables de electricidad, reducir riesgos regulatorios y cumplir objetivos ambientales, mientras contribuyen directamente a la expansión de la infraestructura energética limpia.
Implicaciones para el sector tecnológico y energético
El anuncio también refleja una tendencia más amplia en la industria tecnológica, donde compañías globales están compitiendo no solo en innovación digital, sino también en sostenibilidad.
El crecimiento de tecnologías como la inteligencia artificial ha incrementado significativamente la demanda eléctrica del sector, lo que ha obligado a las empresas a acelerar inversiones en energía renovable para evitar un aumento proporcional en sus emisiones.
Para Microsoft, el objetivo final sigue siendo más ambicioso.
Su meta es convertirse en carbono negativo para 2030, lo que implica eliminar más carbono del que emite, una estrategia que incluye energías limpias, eficiencia energética y tecnologías de captura de carbono.
El avance anunciado refuerza el papel de la empresa como uno de los principales actores corporativos en la transición energética global, al tiempo que confirma el creciente poder del sector privado para influir en el desarrollo de sistemas eléctricos más sostenibles.
Para los mercados y el sector empresarial, el mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es solo una cuestión ambiental, sino también una estrategia central de negocio y competitividad a largo plazo.

Carlos Mendoza es un empresario y estratega de marketing digital que, a través de su experiencia en medios y posicionamiento online, ayuda a empresas de diferentes partes del mundo a aumentar su visibilidad y fortalecer su presencia en el mercado. Su trabajo aporta conocimientos valiosos para comunidades empresariales como la de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.


