En un contexto regional donde la industria textil enfrenta crecientes presiones por reducir su impacto ambiental y optimizar costos operativos, la compañía Textiles Lafayette avanza en la transformación de su modelo productivo mediante inversiones en energía solar, reciclaje de agua y economía circular. La empresa instaló uno de los techos solares más grandes del sector en su planta ubicada en Bogotá, una infraestructura que ya le permite generar hasta el 7% de su consumo energético total.
La instalación cubre 10.000 metros cuadrados de superficie y forma parte de un complejo industrial de más de 80.000 metros cuadrados de área construida. El sistema está compuesto por 3.528 paneles fotovoltaicos y representa una de las principales apuestas de la empresa para reducir su dependencia de fuentes energéticas tradicionales, en medio de un entorno de mayores exigencias regulatorias y volatilidad en los costos de energía.
El proyecto comenzó con una primera fase de 1.020 paneles y fue ampliado progresivamente hasta alcanzar su capacidad actual. Gracias a esta expansión, la planta puede autogenerar entre el 5% y el 7% de la energía que consume en sus operaciones diarias, lo que contribuye a mejorar la previsibilidad de costos y a reducir su huella ambiental.
La compañía, que cuenta con más de tres décadas de presencia en el mercado mexicano y una amplia operación industrial en Colombia, considera que este tipo de inversiones son fundamentales para sostener su competitividad en el largo plazo, especialmente en mercados internacionales donde los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son cada vez más determinantes.
“La sostenibilidad dejó de ser una narrativa reputacional para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Nuestra inversión en energía solar, gestión eficiente del agua y desarrollo de materiales reciclados, responde a una visión clara: operar con menor impacto ambiental y mayor competitividad en mercados que exigen estándares cada vez más rigurosos”, afirmó Héctor Perez, Director Comercial y de Negocios de Lafayette.
Además de la autogeneración energética, la empresa ha implementado medidas orientadas a reducir su impacto ambiental en el uso del agua, uno de los principales desafíos históricos del sector textil. Actualmente, Lafayette recircula el 77,65% del agua utilizada en sus procesos productivos, trata el 100% del recurso consumido y ha logrado disminuir en 83% sus vertimientos industriales.
Estos avances han contribuido a reducir su huella de carbono en cerca del 3%, como parte de una estrategia de reducción progresiva de emisiones. La compañía señala que este proceso responde no solo a compromisos ambientales, sino también a criterios de eficiencia operativa y control financiero.
Analistas del sector coinciden en que este tipo de iniciativas adquieren mayor relevancia en un escenario donde las empresas textiles enfrentan mayores exigencias de cumplimiento ambiental por parte de reguladores, clientes e inversionistas, particularmente en cadenas globales de suministro.
En paralelo, la transformación también se refleja en el portafolio de productos de la empresa. Lafayette ha desarrollado textiles elaborados con hilos reciclados a partir de botellas PET recuperadas, integrando principios de economía circular en su proceso industrial. Este enfoque busca reducir el uso de materias primas vírgenes sin comprometer las características técnicas requeridas por los clientes.
La empresa cuenta con certificaciones internacionales como OEKO-TEX y Global Recycled Standard (GRS), que validan la trazabilidad de los materiales y el cumplimiento de estándares de sostenibilidad reconocidos globalmente. Estas acreditaciones se han convertido en un requisito clave para acceder a mercados internacionales y mantener relaciones comerciales con grandes corporaciones.
El avance de Lafayette refleja una tendencia más amplia en la industria manufacturera latinoamericana, donde las inversiones en sostenibilidad están dejando de ser consideradas únicamente como iniciativas de responsabilidad social para convertirse en elementos centrales de la estrategia empresarial.
En este entorno, factores como la eficiencia energética, la reducción de emisiones y la gestión responsable de recursos naturales están cada vez más vinculados a la capacidad de las compañías para mantener su continuidad operativa, asegurar financiamiento y competir en mercados globales.
La experiencia de Lafayette evidencia cómo la transición hacia modelos industriales más sostenibles comienza a consolidarse como un componente estructural del negocio, en una industria que busca adaptarse a las nuevas exigencias económicas y ambientales del mercado internacional.

Carlos Mendoza es un empresario y estratega de marketing digital que, a través de su experiencia en medios y posicionamiento online, ayuda a empresas de diferentes partes del mundo a aumentar su visibilidad y fortalecer su presencia en el mercado. Su trabajo aporta conocimientos valiosos para comunidades empresariales como la de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.


