Durante el periodo vacacional de Semana Santa, el movimiento turístico en México alcanza cifras significativas. Más de 14.7 millones de personas se desplazan por el país durante estos días, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Turismo. Sin embargo, más allá del volumen de viajeros, lo que comienza a marcar la diferencia es la forma en que los mexicanos están organizando sus viajes.
En los últimos años se ha observado una transformación en los hábitos de viaje. Lo que antes implicaba planificación con meses de anticipación, vuelos largos y estancias prolongadas, hoy se ha convertido en escapadas breves y más flexibles. La Semana Santa, tradicionalmente considerada uno de los periodos para realizar el gran viaje anual, ahora funciona para muchos como una pausa corta dentro de la rutina laboral.
Este cambio ha dado paso a una preferencia creciente por el turismo de proximidad. Familias, parejas y grupos de amigos continúan viajando, pero ahora optan por destinos cercanos, trayectos por carretera y estancias de pocos días. Los viajeros priorizan pueblos turísticos cercanos, playas a pocas horas de distancia o experiencias en la naturaleza que puedan realizarse durante un fin de semana largo.
Según la empresa especializada en seguros de viaje IATI Seguros, esta tendencia responde en gran medida a factores prácticos. Viajar a destinos cercanos permite reducir costos, simplificar la logística y mantener mayor flexibilidad al momento de organizar el itinerario. En muchos casos, las decisiones se toman con poca anticipación, transformando el viaje en una extensión del descanso de fin de semana.
Crece la contratación de seguros para viajes nacionales
A pesar de que los trayectos son más cortos y dentro del mismo país, este tipo de viajes también ha cambiado la percepción del riesgo entre los viajeros. Al no cruzar fronteras ni realizar vuelos internacionales, muchas personas consideran que no es necesario tomar precauciones adicionales. Sin embargo, los desplazamientos por carretera y las actividades al aire libre pueden generar imprevistos.
Entre los incidentes más comunes durante estas escapadas se encuentran retrasos en los traslados, pérdida de equipaje o consultas médicas inesperadas. Además, actividades como senderismo, deportes acuáticos o excursiones en entornos naturales pueden aumentar la probabilidad de incidentes menores.
En este contexto, comienza a consolidarse un nuevo hábito dentro de la planificación de viajes: la contratación de seguros incluso para trayectos cortos dentro del país. Lo que antes se asociaba principalmente a viajes internacionales ahora también se integra como una herramienta práctica para escapadas de pocos días.
Desde IATI Seguros señalan que este cambio refleja una evolución en la forma en que los viajeros valoran su tiempo durante las vacaciones. Alfonso Calzado, CEO de la compañía, explica que el viajero moderno ya no distingue necesariamente entre un viaje importante y uno cercano.
“Hoy la gente viaja más veces al año, aunque por menos días. Y cuando el viaje es corto, lo último que quiere es perder tiempo resolviendo un problema médico o administrativo. La asistencia se vuelve útil porque protege el tiempo del viaje”, apunta.
Nuevas coberturas adaptadas a escapadas cortas
La evolución en los hábitos de viaje también ha impulsado la creación de productos específicos para escapadas nacionales. Algunas coberturas ahora están diseñadas para viajes de corta duración dentro del mismo país, ofreciendo servicios que incluyen gastos médicos, asistencia durante actividades recreativas y apoyo en caso de cancelaciones o interrupciones del itinerario.
Uno de estos productos es IATI Escapadas, una cobertura pensada para viajes breves dentro de México que incluye gastos médicos y de hospitalización por hasta 10.000 dólares, además de cobertura para deportes de aventura como senderismo o buceo.
El servicio también incorpora asistencia médica disponible las 24 horas mediante tecnología digital que permite consultas remotas. A través de una videollamada, el viajero puede recibir un prediagnóstico sin necesidad de desplazarse a un hospital, utilizando sistemas de análisis biométrico que evalúan el estado de salud y conectan al usuario con especialistas.
En términos económicos, el costo de estas coberturas suele representar una fracción del presupuesto total del viaje. Para una escapada de tres días, el precio aproximado de una cobertura básica ronda los 145 pesos mexicanos.
Según la compañía, en viajes cortos el principal riesgo no suele ser una emergencia grave, sino la pérdida de tiempo resolviendo trámites médicos o administrativos durante uno de los pocos días disponibles para descansar.
La cobertura, por tanto, funciona como una herramienta para garantizar continuidad en el viaje más que como una protección ante situaciones extremas.
“Antes el seguro se contrataba para viajes largos o internacionales. Ahora se contrata para no arruinar un fin de semana que llevas meses esperando”, menciona Calzado.
En conjunto, estas tendencias reflejan una transformación en la forma en que los viajeros organizan sus vacaciones. Más que recorrer largas distancias, el enfoque actual se centra en aprovechar al máximo el tiempo disponible, mantener control sobre el presupuesto y reducir la posibilidad de que imprevistos interrumpan la experiencia de descanso.

Carlos Mendoza es un empresario y estratega de marketing digital que, a través de su experiencia en medios y posicionamiento online, ayuda a empresas de diferentes partes del mundo a aumentar su visibilidad y fortalecer su presencia en el mercado. Su trabajo aporta conocimientos valiosos para comunidades empresariales como la de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.


