Ciudad de México.– A pocos días del 14 de febrero, la industria de servicios, entretenimiento y centros comerciales en la capital mexicana acelera su estrategia para captar a consumidores que buscan experiencias distintas para celebrar el Día de San Valentín. Restaurantes, actividades recreativas y eventos temporales se posicionan como alternativas frente a los planes tradicionales, en una fecha que representa un pico relevante para el consumo ligado al ocio, la gastronomía y los regalos.
De acuerdo con operadores del sector, San Valentín se ha consolidado como una jornada clave no solo para parejas, sino también para grupos de amigos y familias, ampliando el perfil del consumidor y diversificando la oferta. Bajo ese contexto, distintos espacios comerciales de la Ciudad de México han integrado experiencias que combinan convivencia, personalización y entretenimiento, en línea con las tendencias actuales del mercado.
En este escenario, centros comerciales como Centro Comercial Manacar concentran parte de esta oferta al reunir actividades diseñadas para atraer tráfico durante la semana previa y el propio día 14 de febrero. La estrategia responde a un modelo de consumo experiencial, donde el visitante no solo compra, sino que participa en eventos y actividades de corta duración.
Una de las propuestas programadas es la creación de accesorios personalizados. Este jueves 12 de febrero, los asistentes podrán diseñar su propio brazalete o collar, eligiendo cuentas, dijes y otros elementos decorativos. La actividad se llevará a cabo a las 4 de la tarde dentro del complejo comercial, y apunta a un público interesado en productos únicos y hechos a medida, una categoría que ha ganado terreno frente a los artículos estandarizados.
Otra de las opciones que busca captar a un público más joven y orientado al entretenimiento es la experiencia de go karts. La pista de K1 Speed Manacar, ubicada en el nivel -7 del centro comercial, ofrece una alternativa que combina competencia y adrenalina. Este tipo de actividades responde a una tendencia creciente en el sector de ocio urbano, donde los consumidores priorizan experiencias compartidas sobre bienes materiales.
Además, el sábado 14 de febrero se ha programado una actividad enfocada en el recuerdo y la personalización emocional. A partir de las 4 de la tarde, los visitantes podrán obtener caricaturas propias o de sus acompañantes, llevándose un recuerdo físico de la celebración. Este tipo de iniciativas, de bajo costo operativo y alto valor simbólico, se han convertido en herramientas frecuentes para incentivar la permanencia del público en espacios comerciales.
Desde la perspectiva empresarial, estas acciones forman parte de una estrategia integral para aumentar el flujo de visitantes, prolongar su estancia y estimular el consumo cruzado en restaurantes y tiendas del recinto. Fechas como San Valentín, junto con Navidad y el Día de las Madres, son consideradas momentos clave para medir el impacto de este tipo de dinámicas.
El contexto económico también influye en la manera en que los consumidores celebran. Frente a un entorno de mayor cautela en el gasto, las experiencias accesibles y compartidas ganan terreno frente a celebraciones de alto costo. Para los operadores comerciales, esto implica diseñar propuestas flexibles que se adapten a distintos presupuestos sin perder atractivo.
Más allá del componente romántico, el 14 de febrero se consolida como una fecha de convivencia amplia, donde la amistad y la autocelebración también tienen espacio. Esta ampliación del concepto ha permitido que la oferta se diversifique y que los centros comerciales funcionen como plataformas de reunión social, además de puntos de venta.
Al final, la apuesta del sector no se centra únicamente en planes perfectos, sino en facilitar momentos memorables: actividades sencillas, experiencias compartidas y recuerdos tangibles que refuercen el vínculo emocional del consumidor con el espacio. En ese sentido, febrero se mantiene como un mes estratégico para la industria del entretenimiento y el comercio urbano, en un mercado cada vez más orientado a la experiencia.

Sam Allcock es un empresario y estratega de marketing digital del Reino Unido que, a través de su trabajo en medios y marketing, ayuda a empresas de todo el mundo a impulsar su visibilidad, ofreciendo conocimientos valiosos para comunidades empresariales como las de Vaughan, según destaca Nueva Prensa.


