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¿Dónde está el piloto?

A los adecos en sus mejores tiempos se les acusaba de ser muy buenos para ganar elecciones, pero fatales y desastrosos para gobernar, caracterizados por su sectarismo y afán de destruir a todos los contendores evitando tener alguna oposición en el futuro.
Con Antonio Barreto Sira, gobernador del estado Anzoátegui, observamos cómo estas verdades se comprueban diariamente, en nuestra entidad federal el ambiente que se respira es de desgobierno como si no funcionara la gobernación, no declara, no asiste a los actos protocolares, no visita los sectores populares, dejando la representación en manos del hijo de Otto Padrón Guevara, quien funge de secretario de gobierno.
La gente se pregunta en dónde está el gobernador, será que se la pasa en la finca al cuidado de su cría de caballos o en el norte disfrutando del clima del estado de Florida de donde se dice que posee intereses económicos. Esa falta de liderazgo lo cual no le ha impedido alcanzar posiciones gubernamentales por el apoyo de sus padrinos Otto Padrón y Henry Ramos Allup, le hacen pensar que en la agenda de República Dominicana se marque la pauta de todos los beneficios para el estado Anzoátegui, pues de esa entidad dependerá en gran parte el financiamiento de la precandidatura presidencial de Henry Ramos.
Barreto no se preocupa de resolverle el problema laboral al listado de 300 dirigentes y activistas desempleados que colaboraron en su campaña. Por otra parte los adecos no pierden la propiedad de intentar destruir a sus opositores con la ilusión de eternizarse en el poder, estrategia que le fallo en el pasado y también le fallará en el presente, entre otras cosas, porque los reclutados no tienen nivel.
En el caso del director de deportes a pesar de ser tan joven ha pasado ya por tres organizaciones estuvo en la alcaldía de Guanta, en la de Urbaneja y en Copei alguien se enamoró de él y lo nombraron secretario regional por unos días, pues no dio la talla. Ese es pura bulla no tiene a nadie apenas un hermano que es dirigente chavista en Caracas. Otro reclutado por Miguel Arismendi es excopeyano de nombre Afanador, nombrado director de una oficina estadal, este personaje cada vez que se realiza una convención interna en Copei desempolva un carnet de militante y se traslada a Onoto para intervenir como copeyano en esos comicios armando plancha integrada por adecos.
Otra de las grandes adquisiciones de Arismendi es un activista de apellido Pérez, becado por los justicieros en la alcaldía de Urbaneja hasta que descubrieron que era espía de Voluntad Popular y Acción Democrática. Este activista tiene en su haber la casi destrucción de Copei en Anzoátegui, entregó la casa regional, no dejó organizado ni un comité de base, ni se preocupó por formar nuevos dirigentes. De allí salió premiado con un alto cargo en Primero Justicia, por lo que muchos afirman que era un espía de esa organización, efecto Pigmalión. Las altas expectativas generalmente impulsan un alto rendimiento, y las bajas ocasionan resultados muy pobres, un líder exitoso hace brillar al Pigmalión que lleva dentro, ya que tienen confianza en sí mismo y en su habilidad para fomentar la motivación en su organización, comunicando el Poder de la expectativa.