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“CAMINANDO CON EL GIGANTE”

Eran las cuatro de la tarde, en la Aragua cálida y rebelde que estrenaba nuevo invernadero. Cuando me asignaron la cobertura de la inauguración, en la sala de prensa de Venezolana de Televisión no hubo tiempo de preguntas ni dudas. Iba a participar en el programa del Comandante Chávez “Aló presidente”. Yo, un reportero novato que venía de trabajar en ANTV, recién llegado a Caracas de mi Barcelona querida con la enorme responsabilidad de entrevistar a las mujeres que hacían realidad una de las directrices que siempre repetía el Presidente en la mayoría de sus alocuciones: la producción endógena, la siembra como motor de desarrollo para un nuevo país.
Como siempre, en los treinta minutos previos antes de salir con mi camarógrafo y el chofer me puse a investigar sobre el tema. La responsabilidad de la entrevista me hizo recordar las palabras de varios profesores, vitales en mi formación: “si, el reportero es un buscador de la verdad de forma ética y responsable. Pero también debe aportar con su conocimiento para ampliar el espectro informativo al usuario”. Todo esto en el marco de la transmisión en vivo del programa, con la presencia del Presidente. No lo conocía personalmente. Cualquier error podría significar un fallo en la dinámica televisiva. Se imaginarán el nerviosismo de este provinciano.
Y llegó el momento. Entre la Guardia de Honor, los camarógrafos internacionales, el pueblo encendido de afecto, las luces, el ajetreo comenzó la entrevista. Todo bien. Me mantuve calmado, centrado en el testimonio. Recordé algunas consideraciones del materialismo histórico sobre la liberación de los modos de producción, pregunté a esas mujeres valientes y luchadoras acerca de su visión de la siembra. Cuando pensaba que la cosa iba sobre ruedas, lancé mi mejor pregunta, con cierta comodidad. Y en eso llegó Chávez.
La mejor comparación que puedo escribir para lo que sentí ese día fue una descarga eléctrica. Una energía sobrenatural, que me paralizó. El Comandante se acercó de improvisto, rompiendo el protocolo al lugar de la entrevista. Saludó a las muchachas, y puso la mano en mi hombro. Me preguntó “¿De qué medio eres tú?” Y yo le dije “Venezolana de Televisión”. “Y ¿De dónde eres tú?” volvió a preguntar y yo dije “de Caracas”. Aún sonrío recordando esa respuesta, porque en medio del impacto emocional pensé que el reportero debe pasar desapercibido ante la noticia, y explicarle al Comandante en vivo que acababa de llegar de Barcelona quizás nos podría robar algunos segundos vitales para el desarrollo del programa. Creo que todo el que haya conocido al Comandante Chávez puede entenderme. Cuando se camina con un gigante, nuestros pasos siempre son cortos y parecen intrascendentes hasta que ese gigante, con su inmensa nobleza y gallardía nos hace ver que la vida es caminar, que todos somos gigantes de algún modo y que no importa el tamaño de nuestros pasos si van en la dirección correcta.

 

Luis José Marcano