Las altas temperaturas propias del verano vuelven a poner en evidencia una de las principales vulnerabilidades del sector empresarial: la exposición a incendios estructurales y el limitado conocimiento que muchas compañías tienen sobre cómo proteger adecuadamente sus activos. Expertos en gestión de riesgos y seguros advierten que, pese a la recurrencia de estos siniestros, aún existen brechas relevantes en prevención, aseguramiento y cumplimiento de condiciones operativas.
De acuerdo con información del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), la mayoría de los incendios estructurales tiene origen humano. Las causas más frecuentes incluyen negligencias, descuidos en el uso del fuego y deficiencias en la mantención de sistemas eléctricos y de gas. Durante los meses de verano, estas fallas se ven agravadas por la sequedad de los materiales y el aumento de la actividad logística e industrial.
Incendios recientes y riesgos no evaluados
Un caso reciente que ilustra este escenario fue el incendio registrado el 31 de diciembre en varias bodegas del sector de Lo Espejo, que afectó instalaciones asociadas a grandes empresas, entre ellas IKEA. Más allá del impacto operativo inmediato, el episodio volvió a poner sobre la mesa la importancia de identificar riesgos colaterales, como el desconocimiento de las actividades, materiales almacenados y niveles de exposición de bodegas vecinas.
Especialistas del sector aseguran que uno de los errores más comunes es asumir que contar con un seguro contra incendio estándar es suficiente. En la práctica, las coberturas pueden variar significativamente según la póliza contratada. Algunas incluyen daños derivados de sismos, terremotos, fallas eléctricas o mojaduras, mientras que otras excluyen estos riesgos si no se incorporan de manera explícita.
“Mucha exclusiones no son definidas y pueden añadirse solicitando su inclusión. Por eso, es clave conocer qué riesgos están cubiertos y cuáles no, antes de que ocurra un siniestro”, comentó Lucas Behncke, placement de la corredora de seguros Viento Sur.
El impacto del infraseguro en las empresas
Otro factor crítico es la correcta declaración del valor de los activos asegurados. En contextos de ajuste de costos, algunas empresas optan por declarar montos inferiores para reducir el valor de la prima. Sin embargo, esta práctica puede derivar en infraseguro, una condición que implica sanciones y una reducción proporcional de la indemnización cuando ocurre un siniestro.
Según explican los expertos, este escenario termina afectando de manera directa la capacidad de recuperación financiera de las compañías, especialmente en sectores donde los activos físicos y el inventario representan una parte sustancial del patrimonio.
Errores comunes al contratar seguros contra incendio
Entre las fallas más recurrentes también se encuentra la declaración de medidas de seguridad que no se cumplen en la práctica. Redes húmedas o secas, sistemas de detección y extintores certificados suelen ser incluidos en formularios de contratación, pero sin un respaldo efectivo en términos de operatividad o mantenciones periódicas.
Behncke advirtió que, tras un incendio, el proceso de liquidación considera la verificación de estas garantías. Si se detecta incumplimiento, la aseguradora puede rechazar total o parcialmente el pago de la indemnización. En ese sentido, la contratación del seguro debe ir acompañada de una gestión activa del riesgo y del cumplimiento estricto de las condiciones establecidas en la póliza.
Prevención y revisión antes del verano
En un país que históricamente enfrenta incendios de diversa magnitud durante el verano, la recomendación del sector es revisar las pólizas de forma preventiva, especialmente antes de periodos de alta demanda logística. Este proceso incluye evaluar límites de almacenamiento, coberturas máximas, frecuencia de traslados autorizados y condiciones operativas de las bodegas.
Aunque se trata de revisiones relativamente simples, los especialistas advierten que suelen postergarse hasta que ocurre un evento crítico. Las consecuencias económicas de un incendio estructural sin una cobertura adecuada pueden ser severas y prolongadas, comprometiendo no solo la continuidad operacional, sino también la estabilidad financiera de las empresas.
Para el mundo empresarial, el desafío de este verano no es solo enfrentar las altas temperaturas, sino también cerrar las brechas de información y prevención que siguen dejando expuestos a activos clave frente a un riesgo conocido y recurrente.
