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La política es la paz

Más de 6 millones de víctimas por un conflicto multidimensional. Un sistema de justicia a merced de coimas, chantajes y presiones. Un Congreso tutelado a ratos por el crimen organizado.

Un país con el alma quebrada con centenares de muertos durante cinco décadas. Una marca que estigmatizo una nación ante el mundo en unión con un hombre que la hizo referencia exponiendo sus miserias y no sus virtudes. Un Estado que no existía en espacios con Gobiernos que se perdían en el tiempo. Ha sido tanto su tragedia, que ésta que impulsa a los poetas y escritores, hizo parto a uno de los más grandes.

La Democracia durante muchos años contaba votos pero no realidades. El sistema político era expresión de partidos pero no de un país. No se dieron golpes de Estado, pero si a la sociedad. Ningún país tiene porque empeñarse a secas en querer que su sociedad sea más igualitaria, pero su clase política si tiene el imperativo de promover que sea más justa.

Es harto aquello que dice que donde hay desigualdad no hay justicia. Si Colombia quiere justicia, ha de luchar por ser menos desigual. Ha de privilegiar el trato a los estratos.

El acuerdo de los actores político debe sellarlo la sociedad. Más temprano que tarde Colombia debe ir a la construcción de un nuevo pacto social que legitime todo este proceso y redimensione distintos aspectos que permitan asegurar la Gobernabilidad, la Paz y el Progreso. ¿Qué va a pasar con la lucha por la desigualdad en la tenencia de la tierra? ¿Qué va a pasar con el diseño del sistema electoral actual?

¿Cómo se ven a sí mismas las Fuerzas Armadas y cómo se plantean ahora en esta nueva etapa? Los expertos, políticos, intelectuales, académicos, en fin, la sociedad Colombiana, tiene en este momento el deber de preguntarse si la Constitución de 1991 es capaz de abrazar esta nueva etapa de la vida de Colombia.

Colombia hoy se lava la cara y mira hacia el porvenir. Su marca ahora es la paz y su desafío que la hace referente es la posibilidad de ir hacia adelante con la fuerza del perdón. Nos alegramos porque Colombia está en el pleno apogeo del acuerdo más importante de inicios de siglo. La Paz es y será la alternativa para una sociedad más justa y humana.

Nelson Villavicencio