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La misma miasma

Sabemos y comprendemos que el derecho, desde sus orígenes, es una extensión formal de la política. Esta es quien precede a aquel. Por ello, no deja de ser casual que en distintas oportunidades de manifestaciones del derecho nos encontremos con decisiones políticas. Unas más controvertidas que otras, pero siempre está presente.
Sin entrar en la legalidad o no del reciente proceso de designación de Magistrados al Tribunal Supremo de Justicia, quiero llamar la atención sobre una de sus decisiones, en especial la de Elenis Rodríguez, quien hasta hace no más de 4 años venía ejerciendo un cargo político dentro de la organización Primero Justicia, era su Secretaria en tema de Derechos Humanos y activista político permanente.
Algo digno, apreciable y meritorio. Basta con escudriñar en las redes su nombre y sobrarán sus vinculaciones políticas recientes.
El asunto es: Si hasta la saciedad se ha criticado que las vinculaciones partidistas socavan el apego al derecho, ¿Porque se nombra a alguien con tales características? ¿Dónde queda el discurso del Estado de Derecho?
Una colega me argumentaba que existe un vacío sobre el tiempo de desvinculación previo a algún partido político antes de un nombramiento de este tipo. A lo que enseguida me pregunté, si los vacíos legales son para aprovecharlos políticamente, ¿Cuál es el otro país que se quiere?
Desconozco a la señora Rodríguez ni me acobija algún sentimiento en contra de su organización, pero hay que ser políticamente responsables en las actuales circunstancias y dejar los dobles raseros.
¿Cómo se mantiene la crítica a la Sala Constitucional luego de esto? ¿Qué sentido tiene la exposición mal habida sobre las actuaciones partidistas por ejemplo del Magistrado Calixto Ortega previas a su cargo? Al Supremo se le ha acusado de ser el bufete de Abogados del Ejecutivo.
¿Nombrando a una activista de Oposición como Magistrada principal en la Sala Constitucional que se pretende?
Causa sospecha y suspicacia, la tiranía en la opinión pública sostenida por Parlamentarios, Juristas, activistas de Derechos Humano, personalidades del Derecho, entre otras, sobre este hecho. Si de eso se trata, no hay como criticar cuando la fuerza del poder se impone sobre el derecho en cualquier esfera.