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LA INVERSIÓN MÁS INTELIGENTE

La inversión con perspectiva empresarial es cuando el inversor entiende que una acción representa la propiedad parcial de un negocio, por lo tanto sus decisiones de inversión no se basan ni en tendencias, ni en suposiciones sobre la dirección que tendrán los mercados o la economía en general.

Todo inversor antes de comprar acciones de una compañía en particular debe hacerse las preguntas adecuadas de las misma forma como si estuviese comprando la panadería, la lavandería o cualquier negocio privado que su vecino le esté ofreciendo venderle.

¿Cuáles son esas preguntas? ¡Caramba!, las preguntas que cualquier empresario, emprendedor sensato se haría a la hora de invertir su dinero en cualquier tipo de negocio. Algunas de las preguntas son:

-¿Cuál es el valor de este negocio?
-¿Qué precio pide el propietario para vender?
-¿En qué industria opera el negocio?
-¿En qué términos se hará la venta?
-¿Cuáles son los costos de operación del negocio?
-¿Cuáles son los márgenes de beneficios del negocio?
-¿Tiene el negocio deudas a largo plazo o a corto plazo?
-¿Puede hacer frente el negocio a sus deudas con las ventas actuales?

Pensemos de esta manera, si nuestro vecino, nos propone vendernos su negocio “ AUTOLAVADO”, la primera acción que deberíamos llevar a cabo, igual que todo empresario sensato realizaría, seria pedirle los estados financieros del negocio para estudiarlos en profundidad y determinar si realmente tiene alguna ventaja competitiva que le permita generar beneficios sostenibles a largo plazo que garanticen la devolución del principal, más ganancias que crezcan anualmente y sobrepasen la tasa de inflación.

En esos estados financieros, que nuestro vecino nos debe entregar, conoceríamos las ventas anuales del negocio, los costos operativos, los costos financieros, las ganancias anuales y, a partir de todas estas informaciones, calcularíamos la tasa de retorno de la inversión para luego determinar si realmente es conveniente o no hacer la inversión.

Este mismo procedimiento de inversión lo debería realizar cualquier persona que pretenda comprar acciones de compañías en la Bolsa de Valores, ya que – como hemos dicho anteriormente- una acción no es simplemente un numero en la pantalla de su computadora, sino más importante aún, la posesión de un pedazo de un negocio. La inversión con perspectiva empresarial nos conduce entonces, de forma automática a determinar la diferencia entre el precio y el valor de una inversión.

El precio es lo que pagamos, el valor es lo que obtenemos.

Dicho todo esto, aceptamos la premisa de que a veces las acciones se cotizan en el Mercado de Valores a precios mayores en comparación con su valor y viceversa. Es decir, muchas veces pagamos por una acción un precio mayor a su valor, mientras que otras veces pagamos un precio menor. ¿Cómo puede ocurrir esto? sencillo, el Mercado de Valores, está compuesto por #PERSONAS, estas tienden a tomar sus decisiones de inversión con base a factores puramente emocionales.