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La dupla de Otto y Barreto

Se lo encontró en Cantaura, el joven acababa de graduarse de Técnico Agropecuario en Costa Rica. Ese sexto sentido característico de los políticos de la cuarta hizo que Otto Padrón Guevara, viera en Antonio Barreto Sira a su heredero. Tenía que darle asignaciones, pensó en la alcaldía del municipio Freites, cuya capital es Cantaura, se encuentran con el primer obstáculo, un destacado dirigente adeco que había luchado en procura de la candidatura municipal.

Eso no detuvo a Otto, movió todas sus influencias en la capital de la República para sacar del camino al mencionado miembro del partido blanco.

Con la victoria obligada de Barreto, comienza la historia de la dinastía en esa pequeña población del centro del estado Anzoátegui. Barreto es reelecto, luego su esposa en un gobierno sectario es coronada alcaldesa por dos veces. Parecía que no existía nadie más, preparado para ejercer el cargo de burgomaestre municipal, como si entre los requisitos colocarán como primera condición formar parte de la familia de Barreto Sira.

Lógico, candidato que osara enfrentarlo, Otto Padrón se encargaba de eliminarlo por Caracas, para qué primarias, siempre apelaban al consenso obligado.

Como todo en la vida no hay mal que dure cien años, se terminó la dinastía, los seguidores de la Virgen de La Candelaria, les declararon el veto. Pero Otto no podía rendirse, fijándose nuevas metas, la gobernación del estado Anzoátegui.

Barreto, sin haber sido nunca dirigente regional es impulsado por su protector para la máxima jefatura del estado. No hace campaña, de todo se encarga Otto por Caracas, al lograr la nominación y ante la inesperada desaparición física de Hugo Chávez, Barreto se creyó vencedor y no llamó a nadie para incorporarlo a la campaña, ser parte de sus colaboradores significaba pasar cien filtros. En ese escenario llegó Aristóbulo, en una corta campaña de pocos días pulveriza todas las ambiciones hegemónicas y monárquicas del dúo Barreto-Otto.

Ante esa nueva derrota, Barreto se retira a esa especie de invernadero, donde nadie sabe nada de él, no opina, no participa en la vida política, mucho menos toma la palabra en el parlamento, esperando falten dos meses para aparecer como el candidato designado a la gobernación. Esta vez con la veteranía de Otto y lo aprendido por el propio Barreto, cerraron el pacto hace más de un año.

Ramos Allup, en la MUD entregaba todas las candidaturas reservándose para él, las de Anzoátegui y Nueva Esparta. A nivel regional negocian con un diputado de PJ, ofreciéndole la alcaldía de Barcelona. Ahora harán poca campaña confiados en el descontento de la gente.

Uno no sabe si Otto perdió los libros, porque él nunca ganó por votos, siempre fue designado a dedos, pero Barreto algo debe haber aprendido y mientras nombre comandos cerrados, pareciera que sigue siendo un neófito dirigente de pueblo. Con descontentos como el de Michelangeli, y el de su señora madre, nunca alcanzaran la victoria.

Andrés Márquez