Inicio > Columnistas > La autoadivinación

La autoadivinación

Inicio en esta ocasión recordando a quien fuese un insigne político Mexicano de los años 80, Manuel Clouthier, mejor conocido como “El Maquío”.

Lo recuerdo porque era muy de él una frase que aseveraba que la política era como el amor, porque según este luchador había que hacerlo todos los días.

Si la política es como el amor, en palabras de Clouthier, también es comunicación permanente, es capacidad para la superación de los problemas, pero sobre todo, es honestidad de los sentimientos y las aspiraciones. La MUD, desde esta óptica, lleva rato siéndole infiel a sí misma.

Emprendieron un Lobby internacional que culminó con una contracción táctica de último momento por no entender desde el inicio, o mejor dicho, por no poder haber construido el consenso necesario del desacierto inminente de tal acción.

Al punto, que la decisión de empujar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, propósito ulterior de ese lobby, resulto echado hacia atrás porque desde sus impulsores se notó tardíamente que esto terminaría facilitando un aislamiento internacional del Gobierno, algo que no implicaría mayores costos, pero que a nivel interno significaría un escenario más complejo para la consecución de sus objetivos.

Tuvo que pasar un poco más de un año para que los Chamberlain lo notarán. Aquí desde el inicio, no hubo unidad de criterio sobre esta acción.

Pasando por la iniciativa ocurrente del abandono del cargo y el impulso del referéndum revocatorio, donde también desde el inicio existía una opinión lo suficientemente política sobre el desenlace de ambos propósito.

Del más complejo, el revocatorio, no había la concertación política de diversos actores para su concreción, algo que a las manos del Estado de Derecho, era una apuesta cuando menos utópica. Sin embargo, siguieron siendo infieles consigo mismos y con miles de Venezolanos, una vez más. Desde ese entonces existía una opinión para buena parte de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que se podría postergar o recoger la propuesta del revocatorio y presionar en las elecciones regionales.

Pero los Teletubbies de la MUD creyeron que podían a la larga pasarle por encima a todo y en tan solo cuestión de meses se quedaron sin revocatorio, sin abandono del cargo y los que siempre quisieron ir a regionales, ahora deben aguantar que luego de tragar durante estos dos años un cúmulo de acciones disconformes, sean abandonados, vilipendiados y expuestos a la opinión pública como traidores.

¿Ha sido el Chavismo quien dividió a la MUD o ha sido su relativa honestidad en sus aspiraciones?.

Nelson Villavicencio