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El crudo relato de una mujer que escapó de una secta donde fue forzada a tener sexo

La historia de la vida de Dawn Watson es diferente, curiosa e impactante, ya que ella nació y creció en un mundo totalmente fuera de lo normal. La mujer contó cómo fueron los abusos sexuales que sufrió durante los años en los que perteneció a la secta cristiana ‘Los hijos de Dios’.

La coach brasileña, relató en una entrevista el calvario que vivió durante 13 años. La conversación ha tenido tanta repercusión que se han hecho eco en los medios digitales.
La secta fue creada en el año 1968 por David Brandt Berg y tuvo tanto éxito que en tan solo cuatro años se llegaron a propagar 130 filiales por todo el mundo. Según cuenta Wastson, en ‘Los Hijos de Dios’ se educa a los niños desde muy pequeños a tener relaciones sexuales abiertas con los adultos que forman parte del culto. “Cuando eres pequeño aprendes a cepillarte los dientes; sin embargo, a mí me enseñaron a tener relaciones sexuales desde niña”, comentó.
Uno de los principales problemas de las personas que nacen en la secta es que no reciben una formación convencional, sino que son educados expresamente para satisfacer sexualmente a sus mayores: “Nos decían y nos enseñaban que como mujeres que éramos podíamos expresar nuestro amor sirviendo a los hombres que eran los representantes de Dios. Ellos decían que no había agresión porque todo sucedía en nombre del señor, por eso resultaba muy difícil saber que lo que me hacían estaba mal y no era lo correcto”.
La dama afirmó que todos los miembros de la secta pensaban igual, y es que daba igual que se hubiesen criado dentro de la ideología impuesta, todos creían firmemente en la palabra que imponía el padre superior. “Nos lavaron el cerebro a todos, tanto a niños como a mayores. Todos creíamos que el sexo libre era parte de la expresión de amor hacia Dios. Incluso cuando se trataba de niños muy pequeños, que ni siquiera entendían lo que estaban haciendo”, afirmó Dawn.
Las doctrinas que se imponían dentro del grupo tenían que ser fielmente cumplidas por todos los miembros. En el caso de incumplir alguno de los mandatos exigidos se impondrían castigos físicos.
Según cuenta Dawn Watson, algunos de ellos consistían en pegar bofetones hasta dejar moratones en las extremidades de su cuerpo. “Cuando salí de la habitación donde me dejaron la pierna amoratada fui corriendo a mi madre y le pregunte si eso era amor”, aseguró la joven.
Su vida cambió con tan solo 13 años cuando decidió escapar de la secta al no poder soportar más la forma de vivir que le imponían: “Si el mundo exterior era un lugar tan horrible y malo como ellos decían y si Dios quería matarme, me iría al infierno. Ya no me importaba nada”.
Por suerte, la brasileña vivió durante tres años en diferentes hogares en los que residían otras personas que habían tenido el mismo valor que ella y habían escapado de ‘Los Hijos de Dios’. Cuando tuvo 15 años, Dawn Watson, consiguió llamar por teléfono a su madre y convencerla para que también abandonase la secta. Ha sido ahora cuando ha fundado su propia asociación en la que intenta ayudar a personas que hayan sufrido cualquier tipo de abuso sexual.