Inicio > Columnistas > De los gritos a la recompensa

De los gritos a la recompensa

Historias entretenidas que logran carcajadas cuando nuestros padres o abuelos nos relatan sobre la forma en cómo, en aquellos tiempos, eran reprendidos por sus maestros, anécdotas sobre borradores voladores, palmetas de madera y coscorrones y las orejas de burro en el rincón.

Pero ya son solo cuentos chistosos, ya que eso quedó en el pasado, se ha llegado a la conclusión de lo poco educativo y efectivo que puede llegar a ser el castigo. Al contrario del castigo se ha alcanzado la aplicación de la metodología de los premios o las recompensas, es decir, es más efectivo recompensar que castigar al estudiante en el colegio.

En las escuela ya esa práctica quedó en el pasado, pero lamentablemente todavía sigue sucediendo en algunas empresas, aún existen estilos gerenciales donde el líder, al percatarse que un trabajador cometió alguna falla, inmediatamente le pega “4 GRITOS al trabajador” o impone correctivos algo subido de tono, pensado erróneamente que está logrando corregir la conducta que dio origen a la sanción.

“Es hora que este tipo de liderazgo cambie del castigo a la recompensa”. ¿Para qué diseñar un programa de recompensa?

Un estudio de Watson Wyatt Worldwide sobre 3 millones de trabajadores de 551 compañías concluyó que, aquéllas que habían desarrollado programas de incentivos y motivación, conseguían un retorno para sus accionistas del 109% sobre un periodo de 2 años, comparado con el 52% de las empresas que no los habían desarrollado.
Se han realizado múltiples investigaciones sobre la temática.

Desde un punto de vista relacionada con la calidad de vida en el trabajo, las recompensas deben de ser suficientes para satisfacer las necesidades del personal, de no ser así, los empleados no estarán contentos ni satisfechos en la organización, ya que tienden a comparar los sistemas de recompensas con los de otras empresas. Asimismo, quieren que las recompensas sean otorgadas de manera equitativa, por lo cual comparan sus recompensas con las recibidas por otros miembros de la organización. Por ello es importante, que los sistemas de recompensas sean diseñados de acuerdo con las necesidades de los individuos.

Por ejemplo, los empleados jóvenes apreciarán más dentro de su paquete de sistemas de recompensas la inclusión mecanismos de ayuda para la construcción de vivienda que aquellos trabajadores ya mayores.

¿Qué mejora el sistema de recompensas?:
a) Motivan al personal a fusionar su misión y misión de vida con la de la empresa.
b) Influyen sobre los trabajadores para que acudan a su trabajo con mayor optimismo y alegría.
c) Minimizan la cantidad de errores cometidos en sus jornadas.
¿Quieres motivar a tus trabajadores? entonces ya no apliques castigo ni sanciones a tus trabajadores cuando cometan algún error, mejor esfuérzate por recompensarlo cuando ellos ejecuten sus actividades de forma eficiente, y veras como lenta, pero progresivamente se estarán maximizando sus talentos en pro de tu compañía, y día a día observarás que se comenten menos errores.

¡Qué esperas!

Manuel García