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Alfredo Sfeir Younis considera que hay que derrotar el pensamiento hacia el individualismo Cho Tab Khen Zambuling reveló que en septiembre se avecina otro golpe en la crisis económica mundial  FOTOS: Lenín Nuñez Es economista graduado de la Universidad de Chile y ha sido director de la oficina del Banco Mundial en Ginebra, pero sus intereses y experiencias van más allá del campo económico y de las políticas.
Durante tres décadas, Alfredo Sfeir Younis ha sido activista y conferencista público en campos como los Derechos Humanos, Desarrollo Económico, Políticas Públicas, Globalización, Medio Ambiente, Pueblos Indígenas, Paz y Espiritualidad. El considerado “Maestro”, creador del Instituto Zambuling para la transformación humana, quien predica el silencio como la fuente de la autocura, estuvo en Puerto La Cruz ofreciendo una conferencia fundamentada en la espiritualidad y las empresas. En esa orientación, quizá antagónica para muchos, se basó esta entrevista. ¿Cuál es la vinculación del tema económico y la espiritualidad?
Creo que todos los temas en el universo tienen una conexión. El amor, la política, el odio, el interés, el dolor, son estados que todos los seres humanos hemos repensado en algún momento de nuestras vidas. Así que no es algo que esté suelto en el espacio. Todo tiene una relación de causas y condiciones. ¿Usted como profesional de la economía, dónde encontró el enlace?
En el estudio de mi entorno. Tuve inquietud por el estado de mi ser con el espacio. Qué estaba haciendo por el mundo, cuáles eran los frutos, la satisfacción de mi trabajo. Y si estaba haciendo lo correcto. Son incógnitas que una persona tiene que hacerse. ¿Desde cuándo comenzó la inquietud? Porque ese tipo de dilemas existenciales no son cosa de un día para otro.
Desde que tenía cuatro años comencé a interesarme en la meditación, pero más conscientemente a los catorce años. Yo era un niño normal con actividades corrientes, que vivía en una casa de familia común. Fue el amor y la compasión lo que hizo crearme un cosmos propio. Es decir, para llegar a la meditación profunda ¿no es necesario nacer con un alma espiritual, o por el contrario se puede desarrollar?
No considero que se deba nacer espiritual para llegar a meditar sobre lo que nos rodea. Si cambiamos nuestra forma de educar a los niños hacia formas ancestrales de vida, lo que formaremos para el futuro es una generación de conciencia para el mundo. Entonces, ¿hay que reformar los sistemas educativos del mundo?
Suena drástico pero puede ser tan fácil como también hacemos muy fácil la contaminación ambiental, las guerras entre los pueblos o la crisis económica. No pensemos que es imposible, el poder de la mente es invencible y con sacrificio se pueden lograr muchas cosas para el desarrollo de nuestros pueblos. Se necesitan espacios para infundir valores colectivos. Espacios para infundir valores colectivos, ¿y dónde queda el individuo?
Ese tipo de pensamiento hay que derrotarlo. El individualismo siempre está presente en el vida del ser humano. No somos individuales, somos parte de una gran masa. Nada es independiente del resto y nuestras vidas están relacionadas de manera íntima e intrincada unas con otras. Nada puede existir sin ser parte de una realidad holística y total, que es mucho más amplia que uno mismo. ¿Está usted en contra de la globalización?
En absoluto. Una cuestión diferente es que la economía debe estar en función de los pueblos, no los pueblos en función de la economía. ¿La crisis mundial fue creada?
Yo anuncié la crisis mundial en 2006. Los empresarios me decían que estaba loco. Aquí el punto no es si fue creada o no. La crisis existe y debemos debatir cómo la resolveremos. Aunque yo pienso que puede haber una recaída, un nuevo golpe en septiembre. ¿En qué basa su afirmación?
Por todo lo que he visto en el desarrollo de la vicisitud. No hay planes de recuperación. Seguimos en la misma tendencia consumista. Publicó, hace poco, el libro: “Diez Leyes Espirituales para sanar el Mundo”. ¿Cuáles considera son las más transcendentales y por qué?
Tres. La primera, la ley del karma porque sin ella nada puede realmente existir. No habría equilibrio. Para salvar el mundo nuestras causas y efectos deben ser positivas. La segunda, la ley de la inclusión y universalidad porque nada ni nadie puede ser excluido de ninguna actividad humana, incluso si esta actividad parece estar separada y aislada del resto del mundo.
La última, la de interdependencia porque la globalización impacta la vida de todos, por lo tanto, lo que sucede en un área del mundo tiene repercusiones inmediatas en todas partes del planeta. Creó el Instituto Zambuling para la Transformación Humana (ZIHT), ¿cuál es su meta con la fundación?
- Es crear un foro mundial de comunidades con base en los derechos humanos, responsabilidades humanas, valores de la espiritualidad en la política y la administración pública. Hace poco realizó una conferencia sobre las dimensiones espirituales del empresario en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho. ¿Es la primera vez que viene a Venezuela?
Sí. Hay gente muy cálida acá. Estaré unos días más en otras charlas y luego volveré a Chile. ¿El silencio puede salvar al mundo?
El silencio es la fuente de la autocura. La autocura es una condición para la paz. Gandhi dice: “No hay camino a la paz, la paz es el camino. ¿Cuándo podremos decir: “Hemos logrado la paz”?
- Lo elemental es buscar la paz interna. Tenemos mucho tiempo para estar en internet o para ver películas. Hay que tomarnos tiempo para conocer nuestra mente y así conoceremos las emociones del mundo. Maestro Sfeir, ¿qué hay para el siglo XXI?, ¿cuáles son sus esperanzas?
- Dependemos de nosotros. No soy pesimista, creo que vamos a la creación de una nueva era. Un reencuentro, pero vamos con bastones y muletas. Le hemos hecho mucho daño al planeta y a nuestro cuerpo. |