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Hace ocho meses el Gobierno colocó drenajes de aguas servidas Al canal de La Chica, ubicado en las cercanías de la zona barcelonesa, le hace falta mantenimiento y un sistema de embaulamiento  Vecinos afirman que la basura es de los buhoneros Fotos: Luis Rojas Barcelona.- Aproximadamente a unos 900 metros de la Gobernación se sitúa un populoso sector con diferentes núcleos familiares, los cuales padecen necesidades reflejadas por los moradores del callejón San Juan, en la localidad de Camino Nuevo III.
Refirieron los residentes que el acueducto La Chica tiene más de ocho meses sin recibir ningún tipo de mantenimiento por parte de las autoridades.
Manuel Rebanales, quien tiene un negocio familiar desde hace 61 años, ha visto los fracasos por los cuales se abruma el barrio. “Estoy pensando en vender mi casa porque no puedo seguir viviendo en estas condiciones. Por aquí no pasa ni un alma. Esto es la tierra de nadie”, sentenció.
Los malos olores que salen de las putrefactas aguas que inundan el canal ocasionan la proliferación de enfermedades que se creían erradicadas en la región, pero que aparentemente encuentran refugio en la contaminación, como por ejemplo el paludismo. José Ramos lleva cuarenta años cohabitando con la zanja y expresó que “hace cuatro años que no limpian eso. Tengo niños pequeños y me la paso comprando gasoil para limpiar mi patio”.
Igualmente, Rosa Poyer mencionó que prefiere hacerse de la vista gorda con los impelables aires nauseabundos. “Ya estoy acostumbrada, si tengo eso en el frente de mi casa, cómo hago”, indicó.
Asimismo, la señora Aracelis Chique, de 62 años, manifestó desde su humilde hogar que la mayoría de sus nietos vive enfermo en cama. “Una duró con una fiebre de dos semanas; cuando se recuperó, el otro cayó también. Se para uno y se enferma el otro”, remató la señora. Los vecinos aseguran que los trabajos de colocación del drenaje comenzaron hace ocho meses en la pasada administración del alcalde José Pérez Fernández y por la Gobernación actual. Sin embargo, la obra quedó inconclusa.
“Colocaron las tuberías de aguas servidas, pero de nada sirvió. Eso quedó mal hecho. Luego les quitaron las planchas que tenían para supuestamente limpiarlas y hasta el sol de hoy no han aparecido. Hace falta la cañería de aguas blancas”, dijo Juana Guatache, quien además solicitó a los gobernantes realizarle mantenimiento a la cuneta y cerrarla.
Calamidad El bulevar 5 de Julio tiene en su haber un conglomerado de comerciantes informales que se levanta muy temprano para ganarse el pan. Sin embargo, este sinónimo de prosperidad se convierte en calamidad para los que habitan en el callejón San Juan, ya que es el equivalente a las pastillas que deben comprar en la farmacia por los muchos dolores de cabeza que les produce.
Para María Gómez, es un calvario transitar por la callejuela porque debe hacer malabares tratando de evadir las columnas de desechos que se acumulan en una parte del intrincado pasadizo. “Hay montañas de basura que uno no sabe de dónde salen”. De igual forma, la vecina destacó que “el problema con los desperdicios es culpa de los buhoneros que tienen eso como Cerro de Piedra. De paso vienen y hacen sus necesidades allí”, refirió.
Los habitantes declararon que temen quemar la basura porque en el área existen cuatro amas de casa que dieron a luz. “Hay bebés, no podemos pegarle candela a eso”, sostuvo Trina Martínez. La misma historia El cuento de las deficiencias en el suministro de la energía eléctrica está impreso en las caras de la gente de Camino Nuevo III. “Se explotaron dos transformadores. Cadafe viene cuando mejor le parece”, reclamó Manuel Rebanales.
“A diario se va la luz. Teníamos cuatro días sin luz. Pasamos mala noche”, expresó Aracelis Chique, quien atesora con cariño las memorias de su infancia y recuerda cómo en el año 85, la calle San Juan tenía otro rostro. “Esto no era así. Por aquí pasaban los carros. Ahora ni un alma”, refirió.
Cuando el cielo pinta de gris, la señora Chique se prepara para lo que vendrá. Y es que el método que todos los años utiliza para salir de su vivienda le ha resultado útil en las temporadas de aguaceros. “Para salir a Barcelona tengo que cruzar el canal. Entonces agarro y me amarro los zapatos con unas bolsas para no ensuciarme”, explicó la abuela.
Otro de los inconvenientes que deben soportar es la inseguridad. “No pasan policías ni siquiera los fines de semana. Nos tienen olvidados. Queremos que vengan para acá”, pidió Manuel Rebanales, quien ha realizado varios viajes a la Gobernación con un proyecto comunitario.
El lugar de juego de los niños del sector está abarrotado de basura. Por tal motivo los infantes, en medio de su desesperación por compartir momentos de alegría con sus amiguitos, arrastraron como pudieron el aro de basquet hasta un espacio propicio para instalar su centro de deporte.  Manuel Rebanales / Vecino “A mí me gusta llamar al callejón San Juan, tierra de nadie” José Ramos / Morador “Me la paso limpiando con gasoil mi patio” Aracelis Chique / Vecina “Mis nietos se enferman mucho. Se para uno y cae el otro” |